Un hecho emotivo e histórico para el deporte local se vivió en las canchas de Ferro de Pico. Osvaldo, Martín y Máximo Gubar coincidieron en una noche especial, uniendo experiencia, vigencia y juventud bajo la misma vocación de impartir justicia.
El fútbol en General Pico suele regalar historias que trascienden el resultado de un partido, y esta vez, el protagonista no fue un gol ni una atajada, sino el arbitraje. En el marco del tradicional torneo «Cebollitas», organizado por el Club Ferro Carril Oeste, tres generaciones de la familia Gubar compartieron el terreno de juego, marcando un hito familiar y deportivo.
La noche reunió el pasado, el presente y el futuro del referato en una misma pasión. Osvaldo Gubar, de 54 años, quien se encuentra transitando su último recorrido en las canchas, tuvo la oportunidad de compartir la labor con su hijo y su nieto, cerrando un ciclo de manera simbólica y emotiva.
Junto a él estuvo Martín Gubar (36), un nombre ya consolidado y reconocido en la Liga Pampeana de Fútbol. Martín ofició como el nexo generacional, aportando la experiencia de quien lleva años dirigiendo en los torneos más competitivos de la provincia.
La sorpresa y la renovación llegaron de la mano de Máximo Gubar, de tan solo 15 años. El joven piquense está comenzando a dar sus primeros pasos y a recorrer el exigente camino del arbitraje, siguiendo la huella trazada por su abuelo y su padre.
