La medicina deportiva y la kinesiología avanzan a paso firme, derribando viejos mitos de los botiquines y los gimnasios. En diálogo con InfoPico Radio 99.9, el reconocido kinesiólogo Macota Espada analizó los nuevos paradigmas en el tratamiento de lesiones y detalló por qué un músculo a menudo relegado a lo estético es, en realidad, el gran motor de nuestra salud postural.
El adiós al exceso de hielo y reposo
Durante décadas, la primera reacción ante un golpe o desgarro en la cancha fue aplicar la regla del RICE: reposo, inmovilización, frío y medicación antiinflamatoria. Sin embargo, la ciencia moderna empezó a cuestionar la efectividad de este método cuando se sostiene de manera prolongada.
«El hielo y los antiinflamatorios en abuso, o con excesiva incidencia en los días posteriores a la lesión, alteran la modulación y la regeneración del tejido conectivo», advirtió Espada.
El profesional aclaró que no se trata de prohibir estas herramientas, sino de regularlas. Actualmente, la tendencia global apunta al protocolo conocido como PEACE & LOVE (paz y amor, por sus siglas en inglés). Este método sugiere tratar la zona afectada con cuidado, pero incorporando descargas tempranas de peso y movilización, en lugar de inmovilizar al paciente por completo.
El uso desmedido de la crioterapia y la medicación entorpece la regeneración tisular. Según el kinesiólogo, esto es lo que muchas veces deriva en secuelas crónicas. «Ahí aparece el famoso desgarro mal curado o el esguince mal curado», sentenció, remarcando que cada paciente es único y siempre debe estar bajo la supervisión de su médico o terapeuta de confianza.
«Si no tenés glúteos, no tenés sostén»
En la segunda parte de la charla, la conversación giró hacia el entrenamiento físico y la biomecánica del cuerpo. A partir de una metáfora popularizada en redes sociales que asegura que la falta de glúteos equivale a perder el sostén de la cabeza, Espada le dio sustento clínico a la premisa.
Antes se creía que los músculos posturales por excelencia eran únicamente los isquiotibiales o el abdomen. Hoy, la mirada es mucho más integral. El glúteo mayor, ese músculo voluminoso que le da forma a la zona, tiene una función crítica en la locomoción.
«Es muy prioritario a la hora de ejecutar la carrera, la marcha y la bipedestación. Las personas que tienen un glúteo bien desarrollado y firme tienen mejor predicción de estabilidad en la pelvis y sufren menos lesiones en los miembros inferiores», detalló el especialista.
Para fortalecer esta zona clave, Espada recomendó rutinas que incluyan ejercicios de cadena cerrada. Movimientos globales como las sentadillas, las estocadas o la clásica «patada de burro» son fundamentales. Además, sugirió sumar trabajo específico con poleas y resistencia aislada.
En este sentido, destacó el auge de las clases de GAP (Glúteos, Abdomen y Piernas) en los gimnasios locales. «Es una modalidad que anda muy bien porque hace preponderancia en el core medio y la masa muscular de los miembros inferiores. Es sumamente aconsejable», concluyó.




