“El futuro llegó hace rato” cuenta una canción y a esta historia esa frase le queda pintada. El trabajo, los viajes y la familia hicieron que tardara más de lo normal en llegar, pero vino para quedarse.

Fue un “turco” terco, un loco; alguien que no entendía nada, pero que entendía todo; un visionario. Un flaco alto que allá por 1987, cuando comenzaba a dar sus primeros pasos como director técnico, vislumbró que al estadio de su querido Alvear Fútbol le faltaban cabinas de transmisión. Ruben Elías es su nombre.

“FUI SIN SABER QUE IBA A PASAR”.

El 26 de julio del 2018 en el festejo del aniversario 98 de Alvear Fútbol, la dirigencia “azul” reconoció al “Turco” por la obra llevada a cabo. Y dos días después en la cancha “me sorprendieron de una forma que no puedo describir”, cuando descubrieron una plaqueta que lleva su nombre en las cabinas.

UN POCO DE HISTORIA.

“Las empecé en diciembre de 1987, el año en el que empecé a dirigir”, recordó Elías. Fueron 31 años y “en el medio hubo mucha gente que colaboró con un ladrillo, un balde, una chapa o una bolsa de cemento. Pero en la obra no se metía nadie. Era como si hubiera estado haciendo mi casa”, contó.

HERENCIA Y SOPORTE FAMILIAR.

“Tuve la suerte de tener un padre que hizo muchas obras, de él aprendí”, sonrió Elías. Y un repentino silencio y la cabeza gacha lo delataron. Entonces xon la palma en alto, se tomó unos segundos y reveló: “no me habia emocionado hasta ahora, es un orgullo para mí”, dijo recordando a su “viejo”.

Está claro , “esto sin la familia no lo hacés, más que en ese trayecto nacieron mis tres hijos, así que había que repartirse en todo”, develó. Por ero su esposa Ana, quien lo acompañó en todo momento en este largo viaje, tiene mucho que ver con todo esto.

GRACIAS, FLACO.

“Tenía la idea de que iban a hacer falta. Veía los problemas que tenían los periodista y por eso había decidido empezar a hacer las cabinas”, expresó el DT. “He visto padarle de todo a los que trabajan en prensa. A los gráficos se le volaban los papeles con el viento o se le mojaban los equipos a los chicos de la radio cuando llovía”, agregó.

“A lo mejor es una forma de devolverle algo a los que hicieron tanto por difundir el fútbol de Liga Pampeana. En definitiva son los que acompañan y reflejan nuestro quehaceres”, justificó su obra a modo de agradecimiento.

REFLEXIÓN.

“Un loco, ahora con los años me doy cuenta y pienso...¿cómo hice algunas cosas?. Pero bueno, así fue pasando y acá estoy”, cerró.


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