La comunidad deportiva de la provincia de La Pampa atraviesa horas de profunda conmoción tras el trágico accidente ocurrido en el sur del país, que involucró a cuatro árbitros pampeanos y resultó en el fallecimiento de uno de ellos y graves heridas para el resto. En diálogo con InfoPico Radio 99.9, el experimentado árbitro Marcelo Aredondo analizó el suceso no solo desde el dolor, sino desde la realidad cotidiana que viven los jueces del interior.
Aredondo, referente del arbitraje con casi 30 años de trayectoria, no ocultó su angustia y admitió sentirse reflejado en la situación que vivieron sus colegas. “Es tremendo porque es alguien que conocemos, un pibe joven con proyección y muchos sueños”, expresó, confirmando las informaciones preliminares sobre el estado de salud de los involucrados, incluyendo la amputación sufrida por Pereira y el fallecimiento de “Emma”.
Kilómetros, cansancio y “otro laburito”
Más allá de la fatalidad, Aredondo puso el foco en las condiciones laborales que muchas veces obligan a los árbitros a exponerse en las rutas. Según explicó, aunque forman parte de cuerpos profesionales, la mayoría debe mantener otros empleos para subsistir, lo que genera una presión extra por regresar rápido a sus hogares.
“Todos tenemos otro laburito más. Eso conlleva muchas veces a hacer locuras: terminás de dirigir, te pegás un baño y salís a la ruta. No es lo ideal, hay que descansar, pero querés llegar porque al otro día tenés que trabajar”.
El árbitro relató que, a partir de la pandemia, se habilitó el uso de vehículos particulares para los traslados, reemplazando en muchos casos a los colectivos o aviones. Esta modalidad, sumada al cansancio físico post-partido, crea un cóctel peligroso.
Aredondo compartió una experiencia personal escalofriante que ilustra el riesgo de conducir agotado: “Tengo recuerdos de ir de Pico a Santa Rosa y de repente encontrarme en Castex y decir: ‘¿Cuándo pasé Monte Nievas? ¿Cuándo pasé Metileo?’. No sabés en qué momento pasaste”. Junto a su colega Cristian Ramonda, recordaban ayer las veces que viajaron al límite para cumplir con sus obligaciones laborales al día siguiente. “Gracias a Dios hemos tenido un Dios aparte que nos ha iluminado, pero hemos hecho locuras”, reflexionó.
El nivel del arbitraje y la barrera política
Consultado sobre la actualidad del arbitraje pampeano, Aredondo fue contundente al defender la calidad técnica local, destacando que en la Liga Pampeana hay “muy buena madera”. Sin embargo, lamentó las dificultades para que los jueces de la provincia lleguen a dirigir en la Primera División de AFA.
“Hay cuestiones políticas que no comparto en absoluto. A veces no solamente tenés que ser bueno dirigiendo”, sentenció Aredondo. El entrevistado señaló que existen manejos y preferencias por “árbitros de la casa” que bloquean el ascenso de talentos del interior, independientemente de sus méritos deportivos. Mencionó que, aunque hay jóvenes con condiciones, ve “muy lejos” la posibilidad de que un pampeano encabece un partido de la máxima categoría en el corto plazo debido a estas barreras dirigenciales.




