Andrés “Chapu” Nocioni: “No creo que al campo haya que regalarle nada, pero tampoco entorpecerlo”

Andrés “Chapu” Nocioni: “No creo que al campo haya que regalarle nada, pero tampoco entorpecerlo”
19 Julio, 2020 a las 11:01 hs.


  • Emblema de la Generación Dorada del básquet argentino, cuenta cómo surgió su amor por lo rural y por qué es tan difícil mantener un negocio cuando las reglas cambian.

“Mi vínculo con el campo viene de chico, por dos motivos: primero, porque crecí en Gálvez, una zona tambera y láctea importante, y por otro, porque mi padre (Pedro “Pilo” Nocioni) trabajó muchos años como maestro quesero en Sancor (técnico químico), quizás por todo eso, desde los 15-17 años supe que cuando empezara a ganar algo de plata iba a querer producir algo en el campo”, recordó en diálogo con Clarín Rural Andrés “Chapu” Nocioni, uno de los emblemas del básquet argentino.

Nocioni ganó casi todo lo que puede aspirar un basquetbolista (sub-campeón del mundo y oro olímpico con Argentina, campeón de la Euroliga con el Real Madrid y jugador de la NBA durante 8 temporadas -2004 a 2009 en Chicago Bulls-), por citar, los títulos más importantes. Se codeó con los mejores del mundo. Fue uno de los abanderados de la llamada Generación Dorada del básquet argentino.

Sin embargo, cada vez que podía, donde quiera que esté, durante los recesos, se hacía una escapadita a pescar, otra de sus pasiones. Ir de pesca lo atrapó desde chico y también le trae recuerdos del campo: “Era muy típico en Gálvez agarrar la bicicleta y salir a buscar algún arroyito atravesando campos para pescar algo con amigos”, recordó.

A medida que fue creciendo, las charlas con “Pilo” lo acercaban cada vez más a una posible inversión productiva. El lugar elegido fue la provincia de La Pampa, la zona de General Pico, donde el “Chapu” jugó para el club Independiente entre las temporadas 1997 y 1999, y conoció a Paula Aimonetto, su mujer y madre de sus hijos.

Allí, cerca de Pico en el año 2003, cuando ya estaba jugando en Europa, Nocioni decidió comprar unas hectáreas. “Es donde conozco más y donde está mi suegro que fue quien durante muchos años me administró el negocio mientras yo jugaba”, contó. Y agregó: “Es un campo donde teníamos animales, vacas de cría, terneros y en algún momento hicimos una recría que vendíamos a engordes de la zona”.

“Tuvimos que ir cambiando obligados porque el negocio fue cambiando, es difícil en Argentina mantener un negocio lineal porque todo va mutando constantemente”, se lamentó Nocioni. Por ese motivo, pero también porque justo su suegro se jubiló y él estaba en pleno retiro del básquet (año 2017) es que vendió los animales y alquiló el campo. Así sigue hasta ahora.

Un aprendizaje

En sus más de 20 años como jugador, nunca imaginó que a mitad de un partido, se cambiaran las reglas, que el tiro de tres puntos pase a valer cuatro o que en vez de dos pasos sin picar la pelota se puedan hacer 3. Sin embargo, en la actividad agropecuaria, aprendió que las condiciones sí son cambiantes.

“En estos años en los que he estado produciendo aprendí que en Argentina las reglas nunca son claras, y que cuando proyectás una idea a largo plazo y diseñás una estrategia para ir mejorando y progresando todo puede desmoronarse porque cambian las condiciones de juego”, opinó Nocioni. Y especificó: “No hablo de ningún gobierno en particular, me refiero a que no hay reglas claras para producir, y cuando uno empieza con una idea de negocio según las condiciones de un momento determinado es muy probable que a los pocos meses te las cambien y todo se altere”.

“Por eso aprendí, -siguió “Chapu”- que hay que estar muy metido en el tema, para realmente darse cuenta de todas las variables que puede tener el negocio y no quedar pedaleando en el aire, porque es un país complicado para una actividad de mediano o largo plazo, y los que más sufren son los pequeños productores”.

Imagen del campo

El 3 de abril de 2017, el día en el que anunció su retiro al mundo, en los cuarteles centrales del Real Madrid, uno de los clubes de básquet más importantes de Europa y el mundo, contó: “Me dijeron que escriba algo para decir, pero yo hablo siempre con el corazón, fue lo que me trajo hasta acá y lo que me permitió dejar una marca”. Por esa entrega, para muchos, es el jugador más amado de la generación dorada del básquet argentino.

También habla desde el corazón consultado sobre el campo como foco de atención de ambientalistas o como sector denostado o tildado de “oligarca: “Lo que le digo a la gente que no conoce el campo es que tiene que darse cuenta que somos un país productor de alimentos, esa es nuestra fortaleza y por eso creo que habría que dar las condiciones más claras para producir, no digo que haya que regalarle nada ni favorecerlo, pero tampoco entorpecerlo”.

En cuanto a los que buscan siempre marcar los errores también opinó: “Nunca, para ninguna actividad o profesión es bueno poner a todos en la misma canasta, hay gente honesta y de la otra”. Y advirtió que “muchos deberían conocer mejor el campo para hablar del campo”.

Además, apuntó a los que creen que el sector no genera puestos de trabajo: “Es una total mentira”. Y se ve en las ciudades con rúbrica productiva donde “no sólo están los que trabajan y viven directamente de lo que hacen en el campo, también están los talleres, las gomerías, los fabricantes de maquinaria, los que venden repuestos, es muchísimo lo que mueve el campo en estas ciudades”.

“Creo que sí”, reconoció, consultado sobre si le gustaría volver a ser productor ganadero. “No lo descarto para nada, lo que pasa es que no sé si estoy capacitado para administrarlo de la mejor manera posible, tendría que encontrar quién y cómo, pero sí, me gustaría administrar personalmente mi campo”, se entusiasmó.

“Toro salvaje”. “Potro indomable”. Si bien es mucho más que eso, estos dos apodos le sientan bien a lo que Nocioni mostró durante su carrera en las canchas de básquet y vinculan dos de sus pasiones, el campo y el juego.

Fuente: Clarín.

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