Ya se fueron más de 30 jugadores al exterior, pero la crisis mundial y las urgencias económicas condicionan a los clubes de nuestro país a transferir futbolistas por un valor inferior al pretendido

Es una época de vacas flacas . El fútbol argentino se ajusta el cinturón y trata de hacerle frente a una economía devaluada. El mundo está en crisis y nuestro país no es una excepción a la regla. Hay, sí, clubes con una mayor autonomía de recursos y otros que hacen malabares para subsistir. Lo cierto es que la sangría es grande y las reglas del juego se modificaron. ¿Por qué? Los ingresos ya no son como eran. Entonces, no sólo están condicionados por la fechas de vencimiento de los contratos de los futbolistas, sino también a las especulaciones del mercado europeo. Se siguen generando pases (ver cuadro), pero las condiciones cambiaron. 

Para graficar la situación, vale el caso de Rodrigo Palacio: hace un año, Boca tuvo la chance de venderlo en 26.000.000 de dólares a Lazio y ahora lo transfirió a Italia (Genoa), pero a cambio de 6.350.000 de la moneda norteamericana. Un par de aclaraciones: 1) En aquel momento, el club xeneize no realizó la operación porque el delantero tenía firmado un precontrato con Barcelona y siempre prefirió irse a España por encima de cualquier otro destino, y 2) al delantero le quedaba en este momento un sólo año de contrato, por lo que las herramientas de Boca para retenerlo eran menores. Es decir: la entidad xeneize se vio condicionada a aceptar la oferta de Genoa por su realidad institucional (el último balance cerró en negativo), por el deseo del futbolista de cambiar de aire y porque, en un año, corría riesgo de quedarse sin el delantero y sin que le ingresara un solo billete. Los dirigentes saben que ya no existen las ofertas de hace unos años. Cabe recordar algunas de las transferencias de Boca: Gago (US$ 27.000.000), Banega (US$ 26.000.000), Samuel (US$ 22.250.000) y Tevez (US$ 19.500.000). Por eso, en el contexto, la venta de Palacio fue bastante positiva para Boca. 

A todos les sucede lo mismo. River supo vender a Saviola (US$ 25.850.000), Salas (US$ 21.000.000), Aimar (US$ 20.000.000), Mascherano (US$ 15.000.000) y Carrizo (US$ 10.000.000) y ahora debió desprenderse de Radamel Falcao por 7.800.000 dólares. Independiente, que empezó la reconstrucción de su estadio gracias a las ventas de Agüero (US$ 28.000.000) y Ustari (US$ 10.000.000), ahora se queda sin Rolfi Montenegro por 3.500.000 dólares. "Hay que adaptarse a la realidad mundial. Por eso, en el futuro, nosotros vamos a pesificar todos los contratos", le dijo hace unos días Jorge Ameal, presidente de Boca, a LA NACION. 

Hay clubes más fuertes en la actualidad, como Vélez, Estudiantes y Lanús. Sin embargo, pese a significar un muy buen dinero, hasta la partida de Diego Valeri a Porto fue llamativa en las formas: un préstamo de dos años por 2.000.000 de euros y la cláusula de que si el volante juega más de 30 partidos en la temporada el club portugués deberá pagar la opción: 6.700.000 euros más. 

Los clubes argentinos tampoco pueden renovar los préstamos por la diferencia con el dólar: Ledesma (San Lorenzo) volvió a Olympiacos; Gastón Fernández (Estudiantes) a Tigres de México; Matías Escobar (Central) a Kayserispor... 

Como se ve, la crisis golpea y todos los clubes deben adaptarse.